Ya sé por qué me gusta tanto vivir aquí. De día, Berlín es más o menos como cualquier otra ciudad: gente yendo y viniendo; ajetreo de luces y coches; un frenesí imparable aunque, también, más diluido.
De noche, en cambio, ya es otra cosa: silencio por todas partes; oscuridad de veras; promesas que cumplir. El encanto mismo de un cuadro de Hopper.
Y, al cabo, esa sensación de irrealidad que sin saber por qué me hace sentir en casa.
Abonnieren
Kommentare zum Post (Atom)

Mi primer premio... ¡Qué ilusión!
3 Kommentare:
Es cierto. Tú vives allí, yo sólo estuve unos días, pero lo noté. Las farolas iluminadas levemente, sólo acentuando las sombras. Y sin embargo, sin escándalo ni tampoco disimulo, saber que detrás de cada muro colorido hay un universo que te espera, extraño, pero como en casa.
Disfrútalo...
Gracias, Lara. Desde que vivo aquí, ¡me siento tan a gusto!
Para mí Berlín es mi asignatura pendiente. Llevo años soñando con ir y siempre algo se empeña en fastidiarme los planes. Sueño con la de Willy Bilder y con la de Win Wenders. No sé con cuál me encontraré cuando por fin vaya, pero si que es verdad que de noche siempre la imaginé como la describes.
Kommentar veröffentlichen