Sobre el tejado berlinés, una antena solitaria tensa al viento sus brazos metálicos de escarpia. Recibe señales lejanas, con intermitencias de siglos, desparramadas vidas en proceso de licuación. Mientras, en el cuarto de estar, dormita un hombre de mediana edad.
Cuando los ojos de la noche se encienden, la realidad se apaga.
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Mi primer premio... ¡Qué ilusión!
2 Kommentare:
Me ha gustado mucho la última frase: "Cuando los ojos de la noche se encienden, la realidad se apaga". Refleja muy bien las sensaciones que me produce a mí la llegada de la noche.
Besos.
Apago la luz y la oscuridad
-paciente y acogedora-
maternalmente me recibe.
BUENAS NOCHES
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